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martes, 17 de mayo de 2011

No se deje llevar por las alzas del mercado

Wall Street ha protagonizado un boom recientemente. El Promedio Industrial Dow Jones subió 22% desde mediados de año, y el Nasdaq Composite, 30%. El ánimo en el mercado es bueno. Los optimistas están con fuerza. Y luego de un impresionante 2010, los estrategas de la bolsa vuelven a pronosticar buenos resultados para 2011.

En momentos como este, muchos inversionistas pueden sentir la urgencia dejar de lado la cautela y lanzarse de cabeza. Después de todo, todo el mundo dice que el mercado va a subir, ¿no? ¡Usted no va a querer perderse la acción! ¿Quizás debería aprovechar mientras todavía puede?

Es suficiente para poner a prueba la firmeza del más disciplinado inversionista.

Es el momento de respirar hondo. Manténgase concentrado. Y recuérdese a sí mismo, una vez más, que debe aferrarse a su disciplina de inversión a largo plazo.

Sí, ha sido un aumento importante. Y quizás Wall Street suba aún más. Pero quizás no. Nadie lo sabe realmente. La fiebre de la bolsa es uno de sus mayores enemigos como inversionista. Aquí hay siete antídotos. Tómelos con medio vaso de agua si lo necesita.

1. No confíe en sus sentimientos.

La verdadera razón por la que todos sentimos una urgencia por comprar acciones luego de que sube la bolsa no tiene nada que ver con las perspectivas económicas ni con los riesgos de las inversiones.

Es puro instinto. Estamos programados para correr con una manada en estampida, y a buscar la seguridad en los números. Hay una razón para eso. Durante miles de años eso evitó exitosamente que nuestros ancestros fueran comidos por los leones. Pero esos sentimientos son una guía malísima para las inversiones. No hay urgencia. Con el paso del tiempo, las inversiones disciplinadas derrotan la especulación de corto plazo con comodidad.

2. Tampoco confíe en la multitud.

Suele estar equivocada. Una y otra vez, los estudios muestran que el público invierte en los momentos incorrectos, se vuelve optimista y compra acciones luego de que suben y luego entra en pánico y vende después de que caen.

La firma financiera TrimTabs Investment Research descubrió que el inversionista promedio perdió dinero durante la última década, aún cuando el mercado terminó más o menos en equilibrio. Y la compañía de investigaciones financieras Dalbar descubrió lo mismo con respecto a décadas pasadas. Alguien que invirtió US$1.000 en el índice Standard & Poor's 500 hace 20 años y los dejó allí hubiera tenido unos US$5.000 para fines de 2009.

Si usted hubiera seguido la multitud —comprando en los períodos de boom, vendiendo durante las depresiones— tendría menos de US$2.000. Entonces no escuche a la muchedumbre. Tiene un desempeño terrible.

3. Ignore las noticias de corto plazo, ya sean buenas o malas.

Pueden mover los precios de las acciones en el corto plazo, pero no tendrán casi relevancia en el largo plazo y pronto serán olvidadas.

La mayor parte del valor de la bolsa se basa en las ganancias que las compañías generarán en las próximas décadas. Los próximos meses cuentan poco.

Un análisis de Ben Inker, un director en la compañía de inversiones de primera línea GMO, descubrió que incluso los próximos 10 años de ganancias representan solamente alrededor del 25% del valor de la bolsa. ¿A quién le importan las ganancias del próximo trimestre?



4. No se ponga muy optimista.

El aumento reciente se apoya una base débil. El gobierno de EE.UU. está tomando prestados US$1,3 billones (millones de millones) anuales del futuro y gastándolos en el presente para reanimar la economía, mientras la Reserva Federal imprime todavía más dinero.

Nuestras deudas nacionales globales —incluyendo las del gobierno, los hogares y las empresas— ya están en niveles récord y siguen subiendo.

A pesar de esta catarata de dinero, los precios de las viviendas comenzaron a caer nuevamente, y el panorama laboral es mucho peor de lo que sugieren las cifras oficiales.

Mientras tanto, China y otros mercados emergentes están combatiendo contra una inflación desatada, los costos de las materias primas han subido y resurgen los temores de otra crisis de deuda en Europa. Hay muchas razones para mantenerse sobrio.

5. Por favor, ignore la terminología deportiva

Demasiados expertos bursátiles de la televisión hablan como si estuvieran en ESPN. Eso le da a la bolsa un falso aire de urgencia y excitación.

No, Wall Street no está "en una ola" o "en una racha ganadora". Y nadie está "apretando el gatillo" de una compra.

Que bobada.

Si usted va a comprar, un alza en los precios de las acciones es algo malo, no bueno. ¿Acaso esos expertos van al supermercado y dicen: "Oh, tenemos que apretar el gatillo y comprar más hamburguesas, ¡están subiendo!"?

Las acciones tampoco son como una pelota de fútbol. No están en movimiento. "La bolsa está subiendo" en realidad solamente significa "el mercado ha subido". Entonces, si las acciones son un poco más caras hoy de lo que eran ayer, ¿eso aún le produce ganas de comprar?

6. Considere qué tan frecuentemente Wall Street vende con descuentos.

¿Le gusta pagar el precio minorista completo? Las acciones han subido bastante. ¿Está realmente seguro que no serán más baratas nuevamente, en términos relativos u absolutos?

Esa es toda una apuesta.

En distintos momentos durante los últimos 10 años hemos visto al Dow Jones a 6.600 puntos, Amazon.com a US$6, Exxon a siete veces el pronóstico de ganancias, los bonos municipales exonerados de impuestos con retornos tres veces mayores que los títulos públicos que sí pagan impuestos, y los bonos del gobierno protegidos contra la inflación a un valor cercano a nada.

Los mercados financieros parecen hacer rebajas casi tan frecuentemente como su tienda local de muebles. ¿Porqué habrían de ser diferentes los próximos 10 años?

7. Mire quién festeja las alzas.

Muchos de los que celebran ahora hacían exactamente lo mismo en 1999 y 2007. ¿Son una guía confiable, o solamente un reloj roto que siempre dice que es hora de comprar?

Mientras tanto, la mayoría de las personas que predijeron de forma acertada la última crisis es muy cautelosa en este momento, como John Hussman de Hussman Funds o Jeremy Grantham de GMO. Muchos datos sugieren que las acciones están caras, y que los retornos de largo plazo a partir de esos niveles pueden resultar decepcionantes.


Fuente:Wall Street Journal

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